Su novio no la dejó bajarse del auto, la arrastró, chocó y la mató: “Se sintió dueño de la vida de ella, ahora tiene que pagar”

“Papá, no pasa nada. Está todo bien”, le repitió Iara Valdez (23) a su papá. A pesar de las insistencias, de los pedidos, de los consejos de su familia ni Grisel Vilche (49) ni Brigido Valdez (60) consiguieron que su hija se separara.

Grisel se queda sin aire. No puede respirar mientras cuenta, como quien ha repasado la historia demasiadas veces, “lo que pasó” con Iara. Dirá que su hija cumplió 25, a pesar de que el 18 de febrero de 2024 falleció en Lomas de Zamora, como si los años no hubieran quedado detenidos para ella.

Repasa con detalle la tarde del 17 de febrero cuando la invitó a almorzar, los mates que tomaron, la ropa que compraron. El último abrazo: “La abracé y le dije, mamá te ama mucho. Ella me respondió que sabía y que también me amaba. Me fui pero volví, la miré y volví a darle un abrazo”, recuerda. También sus charlas, los pedidos de que se separara de Alan Bordón (27) y el dolor de haber conocido el contexto de violencia de género en el que vivía después de su muerte.

“Ella repetía ‘de a poco lo estoy dejando’. Yo le decía que no le servía esa relación, es un pibe que no era para ella. No se hacían bien, era una relación tóxica“, analizó Grisel Vilche en diálogo con Clarín.

Iara era coqueta, se pintaba las uñas, siempre tenía el pelo arreglado y se maquillaba. Le gustaba la ropa y trabajaba informalmente vendiendo ropa por internet para tener un ingreso. Vivía con su mamá y, a veces, en la casa de Alan, también junto a sus padres.

La relación duró tres años con idas y vueltas. Nadie sabía si estaban juntos o separados. Antes de su muerte Iara había logrado separarse después de descubrir una infidelidad pero la muerte de su abuela fue la excusa perfecta para volver.

“Mi mamá tenía cáncer, estábamos con cuidados paliativos, entonces todos estábamos muy pendientes. Falleció el 3 de febrero de 2024, él apareció en el velorio de mi mamá, nos agarró con la guardia baja. Mi hija lo volvió a aceptar. A las dos semanas pasa esto“, recordó Grisel.

El 18 de febrero la joven salió a bailar junto a su novio en un Volkswagen Up y, alrededor de las 7 de la mañana, estuvo involucrada en un siniestro vial que le costaría la vida. Se supo después, y gracias a la declaración de un testigo, que no había sido un accidente: Iara murió luego de que su novio acelerara mientras ella intentaba bajarse del vehículo.

Iba “por la calle Virgen de Itatí, en sentido a calle Montiel, en Villa Centenario, partido de Lomas de Zamora, a excesiva velocidad, con un evidente estado de intoxicación alcohólica, realizando maniobras en zigzag con el vehículo, con la clara intención de causarle la muerte a su compañera”, describió la fiscalía en el pedido de detención por “homicidio agravado por violencia de género”.

Brigido y Gisele llevan más de un año esperando por la realización del juicio. Foto Luciano Thieberger

Un testigo los siguió y vio toda la escena: “A mí me llamaron para avisarme que Iara había tenido un accidente. Yo estaba trabajando, haciendo un adicional, y en cinco minutos estuve ahí. La vi tirada en el piso, lo miré a este pibe y le dije ‘¿Qué le hiciste a mi hija?’ pero nunca me respondió. La llevé a hospital y ahí falleció”, recuerda Brigido Valdez sobre aquel día.

Fue 48 horas después, cuando buscaban el certificado de defunción, que supieron la verdad: “No sabía que había sido algo provocado. Lo tomé como que había sido un accidente. Nos enteramos en la comisaría porque el testigo nos contó que la vio con las piernas colgando, que intentó bajarse en un semáforo y como el auto aceleró él pensó que la estaban secuestrando, por eso los siguió. Vio toda la secuencia vio que se estaban peleando, que ella quería bajar y él no se lo permitía“, recordaron los padres de Iara.

“En el momento en el que no le permitió bajar del auto la sentenció a muerte”, aseguró Brigido.

Ese testimonio fue clave para la investigación y, junto con los videos de las cámaras de seguridad, permitieron que Bordón sea detenido.

Iara Micaela Valdez (23) murió cuando regresaba a su casa de Lomas de Zamora después de haber ido a bailar con su novio, Alan Javier Bordón (26).

Alan iba demasiado rápido, se pasó de carril y chocó “deliberadamente” a un auto estacionado en la mano contraria. Adentro estaba un hombre que se había ofrecido a llevar un vecino a su trabajo y que terminó con graves heridas en sus piernas producto del impacto.

Fue en ese momento en el que Iara voló por el aire.

“A ese testimonio se le sumó el video, que es categórico y que indica que la maniobra no fue ningún accidente. Si realmente hubiese pasado algo, o si realmente el imputado no hubiera tenido intención de dar la muerte de Iara, cuando ella abre la puerta lo primero que hubiera hecho es frenar”, explicó Cristian De Fazio, abogado representante de la familia.

Durante la ampliación de la indagatoria Bordón había responsabilizado a Iara por el episodio al acusarla de activar el freno de mano. Sin embargo, esa teoría quedó descartada en una pericia accidentológica que corroboró que la maniobra había sido “voluntaria”.

El VW Up en el que iba Iara Valdez (23), en Lomas de Zamora. Lo conducía su novio, Alan Bordón (26), ahora preso por femicidio.

“Fue muy importante porque hubo peritos de todas las partes que se presentaron en un ámbito sin contradicción con amplitud del derecho de defensa para que ellos controlaran la pericia. Y la pericia es categórica: indica que no hay ningún elemento que se pueda apartar de una maniobra voluntaria del conductor”, explicó De Fazio.

La causa está elevada a juicio desde fines de 2024 y el único acusado es Bordón, que está detenido con prisión preventiva desde el 7 de marzo de 2025. El Tribunal Oral N° 9 de Lomas de Zamora fue sorteado hace un año y todavía no dispuso fecha para el debate.

Se esperan unos 50 testigos en tres o cuatro jornadas para el primer semestre del año, aunque todavía no hay definiciones del Tribunal.

“Nosotros queremos justicia. Que no haya una Iara más. Mi hija tenía ganas de vivir, era una chica con expectativas, como toda chica. Ella quería hacer todo ¿por qué truncarle la vida así a una criatura? Como policía vi muchas cosas pero jamás me imaginé vivir algo así. Si hubiera sido un accidente, uno lo toma de otra manera pero arrancarle la vida así…”, lamentó Brigido, que hace 30 años es policía de la Bonaerense.

Iara Valdez murió el 18 de febrero, su familia denunció que era víctima deviolencia de género y que chocó el auto que manejaba a propósito para matarla.

Grisel, que hace 15 años trabaja como empleada de casas particulares, dice que “se hecha la culpa”, se recrimina haber “trabajado tanto para que no les falte nada”: “Hoy me lamento, quizá si hubiese trabajado menos, si hubiese estado más con Iara, capaz que las cosas hubieran sido de otra manera. Tendría que haberla acompañado más. Eso es lo que me atormenta, me echo la culpa. Hoy quiero justicia, quiero terminar con esto porque no hace bien y poder hacer el duelo tranquila”

Para ella, justicia es que Bordón “pague, que no salga de la cárcel y pague”: “Él se sintió dueño de la vida de mi hija, él decidió por ella. Al haber chocado el auto él determinó que mi hija era para él, se sentía dueño de ella. Ahora tiene que pagar“.

Fuente: www.clarin.com

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